domingo, 23 de octubre de 2016

La rampa de Ricardo

En todas mis clases de Valores en 5º y 6º de Primaria hemos leído el artículo “La rampa”[1]. Está escrito por nuestro exalumno, el periodista Javi Gómez (@jgsantander), autor de la divertida novela “El crimen del vendedor de tricotosas”[2].

Habla de su hermano, Ricardo, también exalumno del colegio del colegio público “Cisneros” de Santander. Conocía al padre de Javi y Ricardo, ya fallecido, conozco a su madre, conocí a Ricardo y ahora, aunque nos veamos poco, puedo decir que admiraba a Javi y su artículo me reafirma en ese sentimiento.
Cada vez que he leído en clase el artículo he tenido dificultades para llegar hasta el final. En varias ocasiones la voz me fallaba. Eso me ha ocurrido una y otra vez, no he llegado a acostumbrarme a pesar de saberme casi de memoria las palabras.

Pero lo verdaderamente interesante no son mis emociones sino las de las niñas y niños. Ha resultado una experiencia educativa única.
Después de leerles el artículo siempre se hizo un silencio largo, profundo, intenso, emotivo. Habían escuchado con una atención increíble. Tuve que romper el silencio y darles la palabra para que dijeran lo que quisieran, lo que pensaban, lo que sentían. Resultaron cuatro conversaciones  de altura (uno con cada grupo). Descubrieron sentimientos de alegría y tristeza, de lucha y superación, de cooperación, de ayuda, de solidaridad, de bondad de los seres humanos.

¿Qué decir de unos padres que se echan adelante y deciden construir una rampa, que quizá se iba a quedar inservible en poco tiempo?

Y, ¿qué opinamos del “antiguo” concepto de barrio, de ayuda desinteresada, de apoyo mutuo, de no pedir nada a cambio?
¿Y del poder de mente a la hora de prolongar un desenlace o mejorar de una enfermedad?

Y analizamos en profundidad la frase: “cuando vienen mal dadas, me digo que hay que construir la rampa”. En 5º y 6º ya saben lo que es una metáfora y entendieron que “la rampa” sirve para todos y, en el artículo se ha construido entre todos.

Y al final todos escribieron un tuit (en papel) sobre el artículo [3]. Como dijo una alumna: “Es imposible explicar en 140 caracteres lo que sentí leyéndolo, increíble.”. Luego se los publiqué en Twitter y Javi respondió:
GRACIAS, @jasraba. Fui con mi hermano al colegio que dirige. Hoy, leen La Rampa en clase. Y lo cuentan aquí: #larampadericardo EMOCIÓN.
Esa es la palabra que resume “la rampa”: emoción. Gracias Javi por transmitirnos esa emoción.

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